Historia
Nuestra historia
Hay lugares que aparecen en tu vida casi por casualidad y, sin darte cuenta, terminan cambiándotela para siempre. Eso nos pasó en Cistierna.
En marzo de 2020, cuando el mundo se detuvo por la pandemia y se decretó el Estado de Alarma, nosotros estábamos aquí, en plena Montaña Oriental Leonesa, viviendo en nuestra caravana junto a nuestras dos hijas pequeñas y nuestros perros. Lo que iba a ser una parada temporal terminó convirtiéndose en un hogar inesperado.
Mientras muchos sentían el confinamiento entre cuatro paredes, nosotros tuvimos la suerte de vivir aquellos meses rodeados de naturaleza, lluvia, montañas y silencio. Las niñas seguían jugando al aire libre, escuchábamos vacas y burros cada mañana y, por primera vez en mucho tiempo, sentimos que la vida podía ir más despacio.
Veníamos de Alemania, donde habíamos dejado atrás una vida «segura» en la ciudad para empezar a buscar otra manera de vivir. Más sencilla. Más humana. Más cerca de la naturaleza y de las personas. Cistierna apareció como un lugar tranquilo donde parar con nuestra casa sobre ruedas mientras decidíamos nuestro siguiente paso… pero poco a poco este rincón nos fue conquistando.
Aquí descubrimos algo difícil de explicar: la sensación de libertad. El espacio. La calma. La cercanía de la gente. La posibilidad de que nuestros hijos crezcan corriendo por el campo en lugar de entre el ruido y el asfalto.
Durante aquellos meses aprendimos que un camping puede ser mucho más que un lugar de paso. Puede ser refugio, comunidad, conversaciones al atardecer, niños jugando juntos, viajeros compartiendo historias y familias encontrando paz.
Con el tiempo, ese sentimiento fue creciendo dentro de nosotros hasta convertirse en un sueño: crear nuestro propio camping. Un lugar hecho con cariño, pensado para quienes buscan desconectar, respirar aire puro y volver a disfrutar de las cosas sencillas.
Queremos construir un espacio familiar y cercano, donde cada persona que llegue se sienta bienvenida. Un lugar para descansar, convivir con la naturaleza, disfrutar de la montaña y crear recuerdos bonitos.
Creemos en un turismo más humano y sostenible. En la vida al aire libre. En las pequeñas comunidades. En el respeto por el entorno y por quienes lo habitan. Y creemos, sobre todo, que todavía existen lugares donde vivir más despacio y mejor.
Este proyecto nace de nuestra propia historia. De una etapa incierta que terminó enseñándonos dónde queríamos estar realmente.
Y hoy, con muchísima ilusión, queremos abrir las puertas de ese sueño y compartirlo con vosotros.